miércoles, 17 de marzo de 2010

¡Un gran fin de semana!

Ha merecido la pena, desde luego que sí, el trabajo que han llevado a cabo Lola y Juan Vicente para organizar el fin de semana en Córdoba. Todo ha salido a la perfección: el albergue no estaba mal del todo (aunque había aspectos mejorables), el guía que nos ha acompañado es un profesional como la copa de un pino y, además, la climatología nos ha sido propicia. ¿Qué más se puede pedir?

El viernes por la noche pudimos dar un paseo por la Judería y respirar ese aire mágico que sólo en esa parte de Córdoba se puede percibir. Tras tomarnos una copita nos fuimos a descansar, pues el día siguiente prometía ser interesante y había que estar a punto.
El sábado por la mañana dimos un paseo por algunas de las zonas más importantes y pintorescas de esta ciudad:



Plaza de las Tendillas, Ayuntamiento e Iglesia de San Pablo, Plaza de la Corredera (donde pudimos tomarnos un cafetito), Plaza del Potro y Museo de Julio Romero de Torres, para llegar a nuestro destino: la Mezquita-Catedral, donde ya nos esperaba nuestro guía, don Salvador, un señor que no sólo demostró ser un experto en la Mezquita y en Medina Azahara, sino que supo estar en todo momento a la altura de las circunstancias y adaptarse tanto a niños como a mayores.


Con una peculiar forma de contarnos las cosas, acompañada de un perfecto acento "bereber" cuando de pronunciar palabras en árabe se trataba, nos trasladaba a épocas remotas. Tras una detallada visita de la Mezquita nos dirigimos a visitar la Judería, la Sinagoga, el Zoco y la Plaza del Cardenal Salazar. Ya por la noche, tras cenar, fuimos a ver el Guadalquivir desde el Puente Romano ¡Qué cantidad de agua!




El domingo tocaba Medina Azahara (o Madinat al Zahra, como diría Salvador). Hubo que levantarse prontito para poder empezar la visita los primeros. Al igual que el día anterior, las explicaciones que Salvador nos brindó fueron excelentes, y consiguió con sus palabras transportarnos a la época de esplendor de esa ciudad califal. Tras esta visita tocaba despedirnos. Al día siguiente había que trabajar, así que cada cual cogió su camino a casa, cargado de recuerdos y con la sensación de haber pasado unos días maravillosos en buena compañía.

En total hemos sido más de 40 personas, venidas tanto de la Bahía de Cádiz como de la zona del Campo de Gibraltar. Con estas experiencias contribuimos no sólo a que nuestros hijos se enriquezcan culturalmente, sino que también lo hacen desde el punto humano. Del igual modo los padres tenemos la oportunidad de convivir durante unos días y poner en común ideas e inquietudes y, por supuesto, de pasar un buen rato juntos. Como siempre se dice en estos casos, hay que repetir.

Por cierto os recordamos que este viernes próximo tenemos Escuela de Padres en la UCA. No faltéis.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias a Lola y Vicente por su trabajo, gracias a ellos disfrutaron los niños y como no los mayores.

Un beso.